Insolente, violento, se ha presentado
ante mi dispuesto a liquidar mi
existencia,
sin hacer balance siquiera.
No me mira de frente, sólo vi su
rostro
cuando ya había convertido mis huesos
en un campo de minas.
Hizo dos ataques formidables
que me han dejado malherido,
pero sigo con vida. No ha podido
conmigo.
Él no sabía que mi voluntad es
superior a su empeño;
que el deseo de vivir cubre todos los
frentes;
que cada mañana mi corazón reparte
vida
entre todas las heridas. Y sigo vivo.
Él no sabia, pese a su violencia,
que el amor que me rodeaba
superaba la dureza de sus ataques.
Poco quedó a salvo de su locura,
pero fracasó en los principal pues
¡sigo vivo!
Me paseó en silla de ruedas,
me abandonó con dos muletas,
y sembró de dudas cada uno de mis
días...
Pero hoy, superada esta guerra,
me levanto a caminar por el mundo
como si nunca me hubieran herido.
Hoy por hoy, el cáncer no puede
conmigo.
En tiempos de esperanza
Sevilla, a 6 de agosto de 2014
No hay comentarios:
Publicar un comentario