Cantamañanas
Mi corazón no tiene mal genio,
pero es un poco holgazán, y un
cantamañanas,
y una sonrisa le basta
para olvidar otras tareas y dedicarse a
la fiesta.
No puedo reprocharle nada,
bastante dolor lleva olvidado
su frágil memoria. Dice que no tiene
pasado,
que su último recuerdo fue esta mañana
temprano
cuando nos cruzamos en la calle
con unos ojos que me lo tienen
secuestrado.
Ya no pegará ojo en varios días,
se escapará de casa
y vagará por la ciudad como un
perrillo.
Su mala memoria le volverá a jugar
otra mala pasada.
Vuelve a creer una y otra vez: “esta
vez, sí, esta vez
encontré el amor de mi vida” ¡Y se
queda tan feliz!.
No recuerda su última ronda
por los bares oscuros, por las plazas y
las copas,
por las horas perdidas a la espera de
un guiño
o un roce tal vez. Con las emociones
brillándole en la mirada
y la prisa por llegar al encuentro,
así se pierde mi corazón cada vez
que se enreda en tus ojos,
o en los brazos que ahora mismo lo
tienen preso.
No puedo reprocharle nada,
bastante dolor lleva olvidado su frágil
memoria.
En los tiempos de la esperanza
Sevilla, mayo de 2014
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